ALGORITMO, ADAPTARSE O MORIR

…O EL POR QUÉ DE UNA BUENA ESTRATEGIA TRANSMEDIÁTICA

 

Me pregunto qué ha podido suceder desde que empecé a escribir contenidos para que la mediocridad se haya apoderado del mensaje con tanto atrevimiento. Lo cierto es que no hay mensaje sin receptor y el algoritmo obliga al contador de historias a adaptar su estilo a los caprichos de un robot.

No niego que haya cosas positivas, la visibilidad del mensaje lo es, por ejemplo. Pero, ¿no hay cierta desidia a la hora de concebir contenidos con estilo propio y personalidad?

Puede. Pero no es fácil.

Desde el punto de vista de alguien que escribe, el algoritmo y sus imposiciones acotan posibilidades expresivas y creativas. Por ejemplo, estas cien palabras que llevo de artículo posiblemente tendrían menos visibilidad si no estuvieran separadas por puntos y a parte. ¿Es necesario?

Para que se duplique el número de visitas a tu blog sí, para que alguien con cierto criterio piense que este artículo lo ha escrito alguien que no tiene ni idea de escribir, también.

El criterio es relativo, sí. Es posible que la inmensa mayoría de consumidores de contenidos (todos lo somos, en cierta medida), hayamos asumido que un artículo o un simple post para redes sociales debe estar lleno de colorines, emoticonos y/o fotos impactantes.

Las fotos por sí mismas no posicionan, las arañas de Google, que rastrean las entrañas de tu web, pasan de largo cuando llegan a las imágenes. Puede que te sirvan para ganar clicks en Instagram o en Facebook pero no van a ayudarte a posicionar orgánicamente tu dominio.

Entonces, si son los textos los que potencian el SEO, ¿por qué escribir como por telegrama, con frases cortas, sin subordinadas, sin símbolos sugerentes que generan títulos exóticos, sin dobles sentidos ni juegos de palabras, sin metáforas?

La respuesta es sencilla, los robots no son humanos, lo digo en uno de mis artículos en archivo. Si contar historias nos humaniza y esas historias son capaces de conectar con emociones, ¿por qué cortarnos las alas?

Supongamos que tienes una empresa de zapatillas y eres consciente de que tu propuesta de valor no difiere mucho de la de tu competencia directa. Lo primero que haces es echar un vistazo a la web de esa otra marca y te das cuenta de que, en su blog, todos los artículos están escritos de la misma forma:

–Título llamativo pero no demasiado arriesgado (el autor revisó el Google Trends antes de escribirlo).

–Estructura de puntos en forma de consejos simples de no más de una frase (como ésta, por ejemplo).

–Temática definida en función a la fase del viaje de compra del cliente de forma deliberada y nada sugerente. (Es como avisar gritando antes de vender el producto: “¡Eh, tú, sí tú! ¿Te gusta correr por las mañanas?”).

–Léxico simple, repetición de conceptos para que quede a fuego en el subconsciente del posible cliente. (La palabra léxico, por ejemplo, es demasiado rebuscada, mejor substituirla por lenguaje).

–Puntuación ágil, rapidez de lectura.

Con frecuencia se tiende a pensar que la gente que busca en Internet no tiene tiempo y es falso. Puede que esa sea la tendencia generalizada pero la búsqueda es tan amplia como lo son los mismos buscadores y con ello no me refiero a Google o a Bing si no a personas que sienten, que necesitan o quieren productos o servicios. Así que más vale retener a ese interesado en tus zapatillas por más tiempo del que estuvo en la competencia, ¿o acaso crees que no visitó su web?

Para ello tienes dos opciones.

  1. Repetir la estrategia en cuanto a redacción SEO de la competencia.
  2. Proponer una estrategia diferente para aumentar el engagement.

La opción uno es muy sencilla y es la que se aplica en la mayoría de casos. También pasa en el cine con las secuelas de las secuelas. ¿Te acuerdas de Ocho Apellidos Vascos? Después vinieron los ocho apellidos catalanes y sucesivas precuelas con otros títulos. Nunca tuvieron el éxito de la primera.

Si quieres que tus zapatillas destaquen no hagas lo mismo que hacen los demás. Te aseguro que al principio puede ser complicado pero a la larga, planificar una estrategia de contenidos diferente, es decir, no sujeta a los criterios algorítmicos como mantra de resultados inmediatos, marcará la diferencia.

Si bien los textos de cada entrada a tu web deben seguir dichos criterios, no así los contenidos del blog ya que es ahí donde  se trabaja el tono la marca y la sofisticación del mensaje que quieres dar. Es difícil definir el tono, cada marca tiene su historia y cada historia tiene unos receptores determinados. El tono a emplear depende de dicho receptor y del estudio meticuloso de sus necesidades. Aquí es donde entra en juego el factor ficción y una propuesta transmediática.

La gente no te busca directamente en Google a no ser que ya seas una marca reconocida. Entonces, ¿qué puedo hacer para llamar la atención?

Pensar que con colocar un botón de call to action de color llamativo en todas tus páginas tienes bastante, es como creer que un gato callejero va a venir a saludarte por el hecho de que le llames con cariño. Puedes hacer comparativas si quieres, landings de accesos a ofertas competitivas o quedarte con cara de idiota viendo las gráficas de Google Analytics, pero si tu marca de zapatillas no tiene alma, todo ese trabajo es una pérdida de tiempo. Siempre habrá otra marca con más visitas y más ventas, no lo olvides.

Sin emociones no hay engagement.

Para ello hay que ser consciente de que la mayoría del tráfico a tu web (y más si estás empezando) va a venir de las redes sociales. ¿Y qué quieren las redes sociales? ¡Exacto! Emociones en estado puro: entretenimiento.

Donde el trabajo de SEO acaba, empieza el Social Media. Es por eso que una buena estrategia de contenidos debería empezar por tu blog y derivar sus entradas a Facebook, Instagram, LinkedIn… No es lo mismo un post en Instagram que en LinkedIn y eso mismo ya te está definiendo el tono de la publicación.

Es aquí donde es más necesario que nunca el arte de la palabra y con ello no quiero potenciar el uso del hashtag a discreción para posicionarte por la vía rápida, ni mucho menos.

Marcar la diferencia se sostiene en:

  1. Uso de ficciones y microficciones que definan el valor de tu marca. (Storytelling-Copywriting)
  2. Creación de una cosmovisión asociada al mensaje emocional que quieres transmitir. (Diseño de marca)
  3. Automatización de publicaciones. (Hootsuite-Metricool)
  4. Métrica y resultados. (Analítica web)

En resumen, tres perfiles diferentes para implementar una estrategia de contenidos transmediática y efectiva:

–El narrador.

–El artista-diseñador.

–El analista y/o Community Manager.

Si quieres que tus zapatillas destaquen por encima del resto, confía en la segmentación de los perfiles y arriésgate a contratar los servicios de buenos profesionales. Pensar que todo este trabajo lo puede hacer una sola persona en sus ratos libres es como hacer rodar las aspas de un molino con la ayuda de tus propios pedos. Nada, tiempo perdido, lo único que vas a conseguir es volver a casa son los calzoncillos pegados al culo.

Este artículo tiene exactamente 1221 palabras, muchos puntos y a parte, palabras llanas y sencillas, frases cortas y directas.

Tú verás lo que haces con él.

 

[Espacio reservado a emoticono sonriente y corazoncitos]

 

Post by admin_ivan

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